Contracturas: cómo hacerles frente sin perder ritmo

Una contractura no suele ser una lesión grave pero necesita un cierto tratamiento para no caer en algo peor: la rotura de las fibras del músculo (más bien conocida como rotura fibrilar), que se produce después de haber forzado una zona que ha sido sometida a sobredosis del cuerpo y que no ha tenido descanso. Por ello, a una contractura se le puede hacer frente sin perder el ritmo pero hay que tener cautela.

Según la RAE, una contractura es una contracción involuntaria, duradera o permanente, de uno o más grupos musculares. Esta suele producirse después de realizar un esfuerzo intenso durante un periodo corto de tiempo o por una mala función durante un momento continuado. Puede aparecer en el momento exacto o después de haber realizado el ejercicio.

Lo más importante para evitar una contractura muscular es prevenirla. Y para ello es indispensable realizar un buen calentamiento antes de realizar un esfuerzo físico. Esto es trascendental y de obligado cumplimiento para todas las personas que van a exponer sus músculos a un esfuerzo. Si estos sufren estrés sin antes haber sido sometidos a una carga menor puede ceder y ello provocará una lesión muscular que puede desembocar en una contractura o en una rotura de fibras.

Y si este ocurre, lo más recomendable es realizar una reserva con un fisioterapeuta para que puede especificar el tipo de contractura y los pasos que debemos seguir para realizar una recuperación mayor. Puede haber contracturas que prácticamente nos obliguen a estar un tiempo de reposo y otras que nos hará disminuir la intensidad pero que nos permitirá seguir rindiendo por su poca gravedad. Estos son los pasos a seguir cuando sufres un pinchazo o un dolor en alguna zona de tu cuerpo e intuyes que puede ser una contractura, sobrecarga muscular o una posible rotura de fibras.

  • Acudir a un fisioterapeuta: Esto es indispensable. Este profesional te tratará, te recomendará unos ejercicios a seguir y averiguará el grado de lesión muscular que tienes. Merece la pena invertir dinero en tu cuerpo porque las consecuencias de una contractura mal curada pueden desembocar en lesiones más graves o incluso crónicas ya que el músculo estará debilitado.
  • Dar calor seco a la zona afectada: Aplicar hielo sobre la zona afectada (sobre todo al principio) es clave a la hora ya que efectúa un efecto relajante para la zona y analgésico. Después será bueno para tu lesión aplicar almohadas eléctricas.
  • Anti-inflamatorios: Esto se recomienda en lesiones más graves para relajar el músculo y relajar la contracción del musculo.
  • Masajes: Esto debe realizarlo alguien experto en la materia. Tu fisioterapeuta realizará una serie de masajes específicos que pueden aliviar el dolor en un par de sesiones (según el grado de la contractura).
  • Baños de contrastes o con sal: Esta demostrado que los baños alternando agua fría y caliente son beneficiosos para ayudar a la recuperación ya que fomenta la circulación de la sangre en la zona afectada. El baño con sal gorda también ayudará a relajar la musculatura.
  • Reposo: Si es necesario parar una semana para poder estar al 100% en los próximos días. En caso de una contractura grave el reposo será necesario para evitar lesiones mayores en un futuro.

Fuente: Colegio Oficial de Fisioterapeutas de Navarra

2018-03-08T12:24:09+00:00
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