La fisioterapia es uno de los tratamientos básicos para ayudar a mejorar la calidad de vida de los pacientes que padecen alguna lesión muscular, ósea o de índole neurológico.
La fisioterapia es un método de la rama de la ciencia de salud que ayuda a mantener o restablecer los movimientos en aquellas personas que hayan resultado afectadas por algún tipo de lesión durante un accidente, enfermedad o padezcan algún tipo de discapacidad motora.
La función de un fisioterapeuta va mucho más allá que dar masajes para aliviar algún dolor muscular, consiste en aplicar tratamientos específicos enfocados en la rehabilitación o recuperación de pacientes con algún tipo de condición médica como fracturas, traumatismos, esguinces, así como para la recuperación postoperatoria, e incluso, en el manejo del dolor por las secuelas que dejan las radioterapias o quimioterapias en pacientes con cáncer.
Un profesional integral
Todo buen profesional de la fisioterapia debe contar necesariamente con virtudes como la paciencia, empatía, y tolerancia, además de la destreza y práctica en la aplicación de tratamientos manuales, con el añadido del sentido de pertenencia, responsabilidad y el compromiso tanto hacia los pacientes como al resto del personal con el que trabaja.
El campo de la fisioterapia es muy amplio, no solo es ideal en los tratamientos traumatológicos y de ortopedia, sino para tratar lesiones reumatológicas, como artritis reumatoide, artrosis y fibromialgia, entre otras, así como para la prevención y los tratamientos de lesiones deportivas, por malas prácticas o uso inadecuado del equipo de entrenamiento.
Asimismo, en el área de la pediatría, la aplicación de la fisioterapia es indicada en pacientes con trastornos del desarrollo psicomotor como por ejemplo, parálisis cerebral y espina bífida. También en el campo de la neurología, en este caso, en pacientes que hayan sufrido lesiones medulares, esclerosis múltiple, traumatismo craneoencefálico, hernias discales, e incluso, en pacientes con la enfermedad de Parkinson.
También es ideal en los casos de pacientes que están en recuperación tras haber sufrido un infarto, para el alivio de los edemas linfáticos, o en casos de fibrosis quística, EPOC, enfisema pulmonar y asma.
Trabajan además en la preparación física en caso de partos, fisiosexología y reeducación postparto, así como después de alguna cirugía plástica como agrandamientos de senos y glúteos, quemaduras de alta extensión, cicatrización tipo queloide y embellecimiento en general.
Fuente: Madridiario